ESTRÉS/ANSIEDAD EN EL PERRO

portada3QUE ES EL ESTRÉS?

El concepto de estrés en el mundo canino no es el estrés al que nos referimos las personas cuando tenemos mucho trabajo, tenemos preocupaciones o vamos desbordados. Al perro le suben los niveles de estrés (cambios hormonales) al estar en contacto o en situaciones con estímulos que le producen miedo e inseguridades. El estrés es un mecanismo que activa al perro a buscar solución o adaptarse a una nueva situación o a algún estímulo que le produce desconfianza. El estrés es algo normal y útil para la supervivencia, de manera natural suben los niveles de estrés cuando el perro tiene que cazar, hacer frente a un peligro para huir o atacar. Pero cuando las situaciones que les dan miedo, que los alteran, los excitan, no les gustan, les incomodan, les causa dolor, les causa malestar se producen a menudo o su respuesta de su organismo a estas situaciones es desmesurada, nuestro perro tendrá subidas de estrés que si se producen a diario se convertirá en una patología, tendremos un perro con ansiedad. Si el subidón de estrés es puntual, el perro se repone, lo desfoga y seguirá con una vida normal, pero si esta subida de estrés es habitual y el perro pasa a vivir en un estado de ansiedad tendrá dificultades para relajarse, para gestionar situaciones y vera peligros donde no los hay.

Si va unida a miedos los intensificara, induce a estados de tensión y estarán a la defensiva o preocupados por todo su entorno. Si el problema se va empeorando llegara a tener conductas obsesivas, nerviosismo, falta de modales, lamidos excesivos, ladridos constantes, ansiedad con la comida, destrozos, estereotipias: chupar objetos, perseguirse el rabo, conductas de caza exageradas, perseguir moscas, sombras, etc.
Si no ayudamos al perro a superar sus miedos e inseguridades, si no normalizamos sus rutinas, la convivencia y su día a día, tendremos un perro cada vez más nervioso, que reacciona ante cosas que no deberían darle miedo, que no obedece, ni atiende, ni se concentra, que puede empezar a tener comportamientos agresivos y obsesivos…. Por lo que se altera la convivencia y cada vez surgen más problemas de conducta.

Que situaciones generan estrés en los perros:

– Miedos/inseguridades. Estar ante el estímulo que lo desencadena
– Nuestros enfados, castigos y correcciones
– Nuestros comportamientos nerviosos y poco previsibles
– Acontecimientos que ocurren a gran velocidad o que no son predecibles
– Cuando se sienten incapaces de solucionar una situación
– Amenazas nuestras o de otro animal
– Tirones y correcciones con la correa. Empujarlo y forzarlo a hacer cosas con nuestras manos
– Poco o demasiado ejercicio
– Poca o demasiada actividad y estimulación mental
– Paseos inadecuados, no dejarles olisquear, tensión en la correa, collares de ahorque, pinchos, eléctricos, etc.
– Excesivas exigencias en la convivencia
– Excesivo ruido o discusiones, peleas y violencia en su entorno, ya sea de la familia humana o de los demás animales con los que vive
– Juegos excitantes mal gestionados: de pelea, mordedores, perseguir objetos
– Que siempre se les este molestando y dándoles “afecto”, imposibilidad de relajarse
– Manipulados incorrectos o manipulados básicos si el perro tiene problemas con ellos
– No atender a sus señales de calma
– Cambios no previsibles o repentinos en su día a día o en la convivencia
– Soledad
– Aburrimiento
– Falta de rutina en el día a día, frecuencia de novedades y de cambios
– Hambre
– Sed
– Frio o calor excesivo
– Cuando sienten dolor, malestar o incomodidad (articulaciones, dolor de oídos, ruidos de chapas en el collar, arneses puestos, etc.)
– Educación o adiestramiento incorrecto o muy exigente, un mal referente que sea imprevisible y no indique bien al perro lo que se desea

COMO DETECTARLO

Si tu perro tiene algunos de estos síntomas físicos o de comportamiento:

Síntomas físicos:
Si tiene caspa o alergia, mal olor corporal y de aliento, musculatura tensa, piel seca, jadeo, respiración entre cortada, temblores, tiene diarrea o vómitos a menudo, hace sus necesidades con más frecuencia de lo normal, pérdida del apetito o ansiedad con la comida, pérdida de pelo, a menudo tiene conjuntivitis y otitis, sistema inmunitario debilitado.

Síntomas de comportamiento:
Hiperactividad, nerviosismo, si reacciona excesivamente a los acontecimientos y situaciones (perros acercándose, teléfono, timbre…), se rasca, se lava, se mordisquea o se sacude a menudo, repite comportamientos que no tienen lógica, destroza objetos, ladra o gimotea a menudo, aúlla, comportamientos compulsivos como intentar morderse la cola o las patas, dificultad para concentrarse, exceso de señales de calma, muestra fijación por ciertos objetos (luces, moscas, pelotas, sombras…), reacciones exageradas a los ruidos, aumento de miedos, perseguir bicis en movimiento, personas corriendo, patinetes, niños, gatos, etc., ansiedad por separación (cuando es evidente y cuando pasa desapercibida), mala conducta higiénica, “desobediencia”, gruñidos, agresiones, etc.

COMO REDUCIRLO Y ELIMINARLO:

En una convivencia en el hogar hay que revisar el entorno y detectar sus miedos porque cuando hay miedo hay focos de estrés permanentes que van a dificultar la reducción de estrés. Se revisan las rutinas diarias del perro para equilibrarlas y cubrir todas sus necesidades básicas (que la alimentación sea adecuada, rutinas de paseo correctas, acceso a que pueda hacer sus necesidades fisiológicas en un tiempo y sitio adecuado, compañía y convivencia en familia, etc.), establecer el máximo de rutinas posibles para hacer previsible el día a día del perro. Establecer una rutina de paseos correcta por sitios adecuados a sus necesidades, estimulación mental, interacción social correcta con otros perros y personas, facilitarle un nivel de juegos adecuado y ejercicio, detectar y eliminar temporalmente todo los estímulos que lo alteran para más adelante trabajarlos y desensibilizarlos, identificar, atender a sus señales de calma y responderlas, crear un vinculo de confianza y comunicación mutua, no pegar, ni reñir, ni pegar tirones, ni toquecitos ni utilizar collares de pinchos, ahorque o eléctricos, no premiar actitudes nerviosos ni estados de ánimo de alteración, exigencia, impaciencia y descontrol, manipularlo correctamente, darle los tiempos que necesita, proporcionarle actividades tranquilas con autocontrol.

COMO AFECTA EL VÍNCULO CON NOSOTROS

En la convivencia, en ocasiones sucede que el perro no se “fía” de nosotros. Si lo vemos moverse por casa con el rabo alto o lo sube en nuestra presencia deberemos pararnos a observar que está pasando porque no se fía de nosotros o de lo que podamos hacerle. Si el perro tiene miedos en el exterior y no puede estar relajado y tranquilo en el interior, tendremos un problema de ansiedad, deberíamos lograr que primero pueda relajarse en casa. Un perro con ansiedad no puede relajarse, no puede concentrarse, casi no tiene capacidad de aprendizaje… si queremos trabajarlo y ayudarle con los miedos, la terapia va a ser eterna. Quizá la tensión pueda venir por los otros perro/gatos o animales con los que convive. Es importante que se tome consciencia de esto para encontrar una manera de poder relajarlo primero de todo en el interior de la vivencia y en la convivencia con nosotros y luego a poco a poco trabajar los miedos/inseguridades en el exterior.

Cuando tenemos un perro con ansiedad, preocupado, exigente, tenso, nervioso…. Siempre que le hablamos, tocamos o interaccionamos con el estamos reforzando no solo la conducta que está haciendo sino el estado en el que lo hace. Si reforzamos estos estados, el perro entiende que es aceptable y que funciona, por lo que el estado irá subiendo de intensidad. En el caso de la exigencia, si obtiene refuerzo no solo la intensifican sino que vivirá pensando en exigirlo todo y como conseguir lo que quiere y esto sube muchísimo los niveles de estrés.

En la etapa de reducción de estrés lo aconsejable es no interaccionar con el perro más que lo imprescindible para el día a día (paseo, comida…) para dejar de reforzarlo todo y una vez tranquilo empezar a darles atención teniendo en cuenta el no reforzar estados negativos subyacentes.

Si vivimos estresados, nerviosos, preocupados, asustados… Esto también va a afectar al estado de tu perro. No solo huelen las hormonas que desprendemos en cada uno de estos estados, sino que pueden percibir hasta la dilatación de nuestras pupilas, nuestra rigidez física, nuestros movimientos rápidos, etc. Para ayudarlo no solo debemos parecer que estamos bien sino que hay que estarlo. Para ayudarlo a él a menudo el trabajo pasa por ayudarse a uno mismo. A un nivel mas espiritual, todo es energía y ellos vibran al mismo nivel que lo estamos haciendo nosotros. Quien quiera más información sobre este tema preguntarnos.
Si quieres que te ayudemos a reducir estrés en tu perro y a trabajar los miedos que lo producen ponte en contacto con nosotros:

Miriam Olmedillo Galán
Educadora canina
Club Agility Montcau
625461215

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